Luego de un primer estudio realizado en el año 1999, se seleccionaron 26 especies
nativas cuyas frutas atraen principalmente a las aves. Se eligieron tres individuos
por especie, como semilleros.
Al constatar la poca o la no-existencia de una documentación sobre las especies
forestales de altura en Costa Rica, se emprendió un estudio fenológico de las 26
especies seleccionadas. El objetivo fue el de establecer una base de datos que permitiera
analizar las especies de altura, documentar fotográficamente los procesos fenológicos,
y escribir diversos artículos y publicaciones. Todo lo anterior con el fin de dirigirse
al público en general y a los científicos, a través de fichas de reconocimiento.
Una vez seleccionadas las especies, el proyecto básico se propuso plantar 10.000
árboles en un período de 5 años. Dicho proyecto implicaba recolectar las semillas
de los árboles semilleros, ponerlas a germinar en un invernadero, y repicar las
plantitas en bolsas para mantenerlas en el vivero hasta que tuvieran el tamaño adecuado
para ser plantadas. Los primeros árboles fueron plantados en mayo del año 2000,
a principios de la estación lluviosa; a finales del año 2004 los 10.000 arbolitos
estaban plantados.
Las zonas plantadas fueron elegidas de forma tal que establecieran un corredor boscoso
entre los parches del bosque nativo existente, dejando sin embargo algunos potreros
para permitir la regeneración natural en las orillas del bosque productor de semillas.
Para no usar chapulín o tractor, se emplearon dos yeguas de raza Ardenes como medio
de transporte para realizar los trabajos pesados de la finca. Estos caballos dóciles
pero muy fuertes están adaptados al trabajo en el bosque desenvolviéndose con precisión
y tranquilidad.
Asimismo, para evitar el uso de abono químico, en la finca se produce abono orgánico
con lombrices alimentadas con la boñiga de las yeguas.
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